Por Santiago Campeni
La empresa Livent ha confirmado el derrame de 1032 litros de ácido clorhídrico que transportaba un camión cisterna en las inmediaciones del salar del hombre muerto en Antofagasta de la Sierra.
El siniestro se habría producido el pasado 4 de febrero cuando un camión, producto de una mala maniobra y del estado de la ruta, derramó más de mil litros del químico de los cuales se pudieron recuperar unos 700. Si bien el derrame fue hace aproximadamente 2 meses, la comunicación oficial por parte de la minera y del Ministerio de Minería de Catamarca llegó a fines del mes de marzo.
Todo surge a partir de la denuncia realizada por el diputado provincial Carlos Marsilli, quien el 10 de febrero solicitó en la legislatura que se investigue el vuelco del camión que transportaba ácido clorhídrico. Ante la demora de las explicaciones, cabe preguntarse si la declaración de la minera hubiese llegado, si no se realizaba previamente la denuncia del legislador de Catamarca.

El ácido clorhídrico produce daños a la salud tales como quemaduras, dificultad para respirar e incluso la muerte
Este químico se usa en la extracción de litio, el mineral que se extrae en el Salar del Hombre Muerto. El litio es un recurso fundamental en la fabricación de baterías, necesarias en la transición energética para almacenar las fuentes de energía renovable, como la solar y eólica, ya que no estas son intermitentes.
Además de ser un mineral estratégico por el rol que ocupa y ocupará en la transición energética, es un recurso escaso, que se encuentra en pocos países del mundo. Argentina, junto con Bolivia y Chile, forma parte de lo que se denomina el “triángulo del litio”, que almacena el 85% de las reservas a nivel mundial de este mineral.
El litio se encuentra en salares como el de Uyuni en Bolivia, o el del Hombre Muerto en Argentina, que se tratan de humedales de altura. Estos son ecosistemas claves en la puna ya que la disponibilidad hídrica escasea.
Si bien la importancia del litio es sustantiva como hemos mencionado anteriormente, su extracción no debe ser a cualquier costo. Su explotación consume cantidades enormes de agua en una zona del país en que el recurso escasea incluso para el consumo humano. Si además del consumo de agua tenemos en cuenta el uso de químicos como el ácido clorhídrico que fue derramado, la situación se vuelve más crítica.
Además, como en otras partes del país donde la minería está presente, la corrupción también lo hace. En junio del año pasado la minera Livent fue denunciada por subfacturar sus exportaciones de litio.
Argentina debe promover la extracción de litio en un marco en el que todas las partes se beneficien. Ell Salar del Hombre Muerto es una zona de importancia para las comunidades indígenas. Antes de la explotación de estos recursos se debe acordar con las comunidades ancestrales, como se establece en el convenio de la Organización Internacional de Trabajo, que dice que se debe consultar antes de realizar actividades extractivas.
También el país debe fomentar la generación de valor agregado a la extracción de litio, produciendo dentro del territorio nacional baterías, en vez de exportar el mineral crudo para luego comprar las baterías a los países industrializados. Se debe invertir en investigación y en el uso de sistemas de extracción más amigables con el medio ambiente para evitar cuellos de botella, como la escasez de agua en las zonas de alta concentración de litio. De hecho actualmente existe un método denominado de extracción o DLE por sus siglas en inglés que plantea devolver casi en la totalidad el agua utilizada en el proceso productivo.





