El #COVID_19 es una enfermedad zoonótica, es decir que se originó en un huésped animal y pasó al humano. Los virus mutan naturalmente y los coronavirus tienen tasas de mutación excepcionalmente altas. Desde hace tiempo se sabe que existen en murciélagos, roedores, camellos y gatos. Por eso, el comercio de vida silvestre y los mercados de carne de animales salvajes son un caldo de cultivo perfecto para nuevos patógenos. Es allí en donde las especies vivas se mantienen juntas y se sacrifican en las mismas superficies y así la diseminación estos virus se intensifica.
Hace meses China anunció la prohibición del consumo de animales salvajes y otros países como Vietnam también lo hicieron. Sin embargo en el mercado de Wuhan, en donde aparentemente se originó el Covid-19, se vendían animales en peligro de extinción como los pangolines, por ejemplo, que son mamíferos oriundos de Asia y África muy raros y muy perseguidos por su carne y sus escamas a las que se le atribuyen cuestionables propiedades medicinales.
Los animales son capturados en la naturaleza y transportados a un mercado en donde interactúan con otras especies de otros lugares intercambiando excrementos y virus antes de ser sacrificados. Esto permite que la sangre y los órganos estén expuestos y aumenta la interacción con los humanos.
El gobierno chino cerró el mercado pero, pasado el pico de la crisis sanitaria, es probable que se reabra porque hay detrás un negocio enorme. Algunas personas comen literalmente cualquier cosa: medusas, lengua de cocodrilo, aletas de tiburón, murciélagos. Ocurre en todas partes del mundo y no es por necesidad, pero el impacto sobre toda la humanidad de las costumbres de algunos ciudadanos es gigantesco y ya no se trata de cuestiones culturales.

Según la organización conservacionista WCS (Wildlife Conservation Society). «Hasta que no exista una prohibición permanente de los mercados que comercializan fauna silvestre, las especies en peligro de extinción continuarán amenazadas, y las personas seguirán en riesgo de contraer enfermedades zoonóticas, como el COVID-19″. a Wildlife Conservation Society y Global Wildlife Conservation lanzaron una campaña para comprender los alcances que tiene mantener mercados de vida silvestre abiertos.

La pandemia que estamos enfrentando debe marcar una línea divisoria para la acción sobre el tráfico de vida silvestre. Es necesario prohibir el comercio y el consumo de especies silvestres. Si solo un país continúa permitiéndolo, las comunidades de todo el mundo seguirán sufriendo nuevos brotes virales.





