Por Bautista Diaz
Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, en nuestro país hay más de 650 especies invasoras. Estas son las especies que, en su mayoría, fueron introducidas por el hombre en un ecosistema ajeno a su hábitat natural, con fines económicos o para combatir plagas que se esparcían por las zonas.
El problema de la introducción de animales y plantas exóticas sin medidas de regulación ni estudios previos sobre el impacto ambiental que pueden llegar a generar, es la amenaza al funcionamiento del ecosistema autoctóno.
¿Cómo llegan a Argentina?
Las EEI (especies exóticas invasoras) son introducidas por grupos interesados en la producción de criaderos, cotos de caza, comercio de mascotas; plantas que se utilizan para producción forestal, la cría de ganado, la prevención de la erosión, la jardinería o el paisajismo. También, hay casos de introducción de una especie depredadora, con el objetivo de controlar una plaga.
El impacto negativo que generan las EEI es una cuestión que viene alarmando a los diferentes organismos ambientales hace tiempo. Se crea una competencia contra las especies nativas, consumiendo su alimento o, directamente, a estas mismas, transmiten enfermedades que provocan la reducción de la población autóctona.
Estas son 7 especies exóticas invasoras que presentan un problema para la biodiversidad argentina:
- Castor: Probablemente el caso más conocido de introducción de especie exótica que salió mal. En 1946, veinte ejemplares de castores canadienses fueron liberados en Tierra del Fuego, para la comercialización de su piel. Actualmente, más de 100.000 castores circulan por todo el territorio, y su forma de vida alteró los bosques fueguinos.

- Estornino pinto: Es una especie de ave migratoria originaria de Europa y Asia. Fue introducida en Buenos Aires, pero ha logrado dispersarse hacia el oeste y norte del país. Afectó directamente los viñedos del país, causando grandes pérdidas económicas en la industria.
- Visón americano: A mediados del siglo pasado, se instalaron criaderos de visones americanos para utilizar su piel en la industria textil. Actualmente, la población incrementó debido a escapes exitosos de los criaderos, y representan una amenaza para las aves acuáticas del país.
- Ardilla de vientre rojo: Introducidas en 1970, cerca de la ciudad de Luján, Buenos Aires para «adornar el paisaje», fueron idea de un poblador europeo que quería asemejar su casa a Bélgica. Hoy, se estima que la población alcanza los 100.000 ejemplares, y ponen en riesgo los cableados y riegos de las zonas urbanas.

- Lupino Arbustivo: Por el lado de la flora, esta especie se utiliza como planta ornamental por sus vistosas flores amarillas. Sin embargo, ha desplazado las plantas locales casi en su totalidad.
- Fresno: Son árboles originarios de Europa y el norte de África. En la zona del Palmar, Enttre Ríos, crecen de forma espontánea, y lograron modificar el curso hídrico de los caudales del lugar.

- Rana Toro: Es originaria de Estados Unidos, y fue introducido con fines reproductivos, además de que es un depredador generalista. Son consideradas una de las especies más agresivas, y sus larvas producen toxinas que afectan a la fauna local.
El problema de las especies exóticas invasoras requiere acciones inmediatas, antes de que sea tarde. La implementación de políticas efectivas como el monitoreo de las especies, las regulaciones del comercio y transporte de estas, y la cooperación internacional son cruciales para la conservación del ecosistema y nuestras especies.





