
Tomás Thibaud es uno de los mejores, es fotógrafo de naturaleza desde hace muchos años, su material fotográfico ha sido publicado en la BBC o National Geographic, por citar dos ejemplos.
Es una persona muy activa en las redes sociales, dando a conocer su trabajo tanto de viajes por el país como el extranjero o producciones audiovisuales en su hogar.
¿Cómo trata la cuarentena a una persona que se la pasa recorriendo provincias en el país u otras naciones?
A pesar de la situación incómoda que nos está tocando atravesar, a mi entender, el tema está en cómo tratamos los temas que nos aquejan a cada uno de nosotros. Vivo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pero antes de la cuarentena me la pasaba escapando los fines de semana fuera de la masa de cemento, por eso antes de que se decrete la cuarentena obligatoria me mudé a la casa de mis padres en la localidad de Béccar, que es una zona un poco más natural en el sentido de que no es una conglomerado de viviendas gigante como sí lo es CABA y además la cercanía al Río de la Plata hace que muchas especies animales se acerquen al jardín en busca de alimento o refugio para vivir, eso me deja seguir despuntando un poco el vicio de la fotografía de fauna que tanto me apasiona.

Pude fabricar un comedero que atrajo unas 23 especies de aves diferentes, también algunos mamíferos como la comadreja overa, esta idea la tomé de un amigo mío, Matías Romano, quién ha fabricado varios de estos comederos en la reserva misionera San Sebastián de la Selva, de esa manera podes atraer a las aves y fotografiarlas.
Pude fabricarlo con la ayuda de mis padres, lo ubiqué cercano a unos arbustos y plantas para que se vayan quitando el miedo a mi presencia y puedan sentirse a resguardo. Si observamos el comportamiento de las aves se nota el nerviosismo con el que comen debido a que siempre merodea algún depredador en la zona, tal es el caso del taguató.
¿Las aves necesitan un lugar donde “perchar”?

El perchar en una rama les dará el panorama para observar la situación de poder alimentarse tranquilamente, por eso la idea era armar este comedero cerca a los arbustos en el jardín donde se juntan muchas especies diferentes, algunas te deleitan con sus cantos musicales como el tordo renegrido y el tordo músico.
¿Cómo manejaste el tema de los alimentos?

Como todo en la vida es prueba y error, al menos así lo hago yo, fui probando con frutas como bananas y naranjas para atraer a los benteveos, zorzales y celestinos. También compré alimento para aves, la bolsa de 50 kg, a un proveedor mayorista.
Por ejemplo en la ciudad de Londres (Inglaterra) utilizan mucho los comederos en jardines para alimentar a las aves, lo veo como algo muy positivo en las grandes ciudades ya que se modificó el ambiente natural, no lo veo como un mal manejo en esos casos, lo veo como una colaboración positiva en ambientes disturbados por el hombre.
¿Pudiste fotografiar a todas las especies que atrajiste?
Me pasé horas y horas en un “hide” (lugar donde se esconden los fotógrafos para no asustar a los animales en su entorno natural), en una carpa camuflada, y llegué al punto de registrar todas las especies de la zona, pero como todo, luego de ese desafío tan lindo ahora tengo que buscar nuevos asuntos para continuar.
¿Te ha llevado por muchos lugares ser fotógrafo de naturaleza?

Más allá de esto, ser fotógrafo de naturaleza en Argentina es difícil, sólo 2 o 3 fotógrafos de naturaleza viven de eso en nuestro país. No importa si tenés un celular o la mejor cámara, yo soy abogado y desde hace 15 años me enfoqué en la fotografía, recorrí el país bastante. Me inspiró mi padre Michael Thibaud a empezar a conocer y apasionarme por el tema. En algún momento me planteé qué quería hacer, por eso preferí enfocarme más en mostrar la biodiversidad, que necesita de nuestra ayuda, más allá que he viajado por lugares variados y hermosos como los EEUU (en motorhome con mis hermanos), la Argentina no tiene nada que envidiarle en cuanto a su patrimonio natural.
¿Qué pensás del trabajo donde podés enfocarte en problemáticas de Conservación?
Depende de las especies, más allá del ambiente, el trabajo u objetivo que tengas te enfocará y verás a qué lugar debés ir a trabajar. En Catamarca, en Antofalla o Antofagasta de a Sierra, al usar el drone (pequeño vehículo aéreo no tripulado) me dí cuenta lo pequeño que somos estando a 5000 metros de altura en el Volcán Galán, se tardan muchas horas para trasladarte de un punto a otro. El objetivo es el de “fotear” determinadas cosas, me faltaba usar el Gran angular (objetivo de la cámara de fotografía con capacidad para cubrir un ángulo visual de 80 a 180 grados) en paisajes, ahí logré fotografiar a las vicuñas y una de mis fotos ha sido la tapa del libro (foto de portada de la nota) de Aníbal Parera: “Catamarca, fortaleza de altura”. Estas vicuñas habitan en un gran salar, entre Antofagasta de la Sierra y Belén, donde se aprecia un gran contraste entre el cielo blanco y el suelo, es realmente increíble. Nos dirigíamos hacia las dunas de Tatón, un desierto en el centro de la provincia, y las pude observar en un camino, suelen andar en grupo y al ingresar al salar tuve que bordearlas para no ahuyentarlas, luego al llegar desde el frente no se asustaron y pude fotografiarlas “en confianza” con la cámara, hay que tener en cuenta que es un ambiente difícil de transitar, se pueden tardar hasta 14 hs sólo para recorrer 100 km de distancia.
¿Cómo es la vida de un fotógrafo de naturaleza “en el campo”?

Depende de dónde te dirijas, el trabajo que vas a hacer, necesitás corriente eléctrica para cargar las baterías, no vas a ir a un “All inclusive”, puede tocar ir de mochilero y hacer noches de carpa en algún lugar u otro tipo de alojamiento, pero repito que lo necesario es tener acceso a la corriente por el equipamiento que necesitamos cargar, debe haber enchufes en el lugar donde estés.
Luego uno se adapta al ambiente, salir antes que salga el sol es fundamental para realizar buenas fotos de los animales en los momentos frescos, o quedarse hasta muy tarde para fotografiar la Vía Láctea por ejemplo.
¿Hay que estar mucho tiempo para hacer las fotografías de naturaleza, hay algún promedio de tiempo calculado?
No hay matemática, vos tenés que adaptarte a ella y no la naturaleza a vos. Suelo decir que las fotos que hago me han llevado 39 años, mi edad, porque es ese período en el que uno va aprendiendo muchas cosas y las aplica en los trabajos que hace. De muchos viajes he vuelto con las manos vacías o he ido y conseguí la fotografía que buscaba rápidamente, siempre puede aparecer una foto mejor a la que ya sacaste antes.
A veces para matar la ansiedad te podés distraer intentando fotografiar algo que no fuiste a buscar, eso puede ser un error fatal ya que al correrte de tu objetivo principal un instante puede que no vuelvas a verlo.
¿Podrás contar la anécdota que has vivido junto a Francisco Rebollo Paz y un tapir?

El primer viaje juntos que hemos hecho fue a La Estancia La Fidelidad, que está entre la provincia de Chaco (donde es Parque Nacional) y Formosa (donde aún no lo es) con el objetivo de fotografiar al tapir, dormimos al borde del río en un catre con mosquitero. Pudimos observar mucha biodiversidad, de hecho, una mañana despertamos y vimos al lado nuestro como una serpiente falsa coral se alimentaba tranquilamente, obviamente era motivo más que especial para sacar la cámara y realizar unas fotos. Era el último día de nuestro viaje y el tapir no aparecía, hacía mucho calor, salimos a recorrer con la lente de 100-400 mm y luego de un par de horas de caminata lo pudimos ver, estaba mansito descansando al borde del río, nos escondimos detrás de un montículo de tierra y pudimos fotografiarlo y filmarlo durante unos 10 minutos más o menos, el resultado fotográfico fue increíble y las picaduras de las garrapatas, debido al montículo donde estábamos, también.
¿Podrías contarnos sobre la cópula de las ballenas que pudiste filmar en Península Valdés?

Fue un momento increíble que me regaló la naturaleza en uno de mis viajes a la Península Valdés después de muchos años de experiencia como fotógrafo, una de esas situaciones únicas que se producen cuando menos te lo esperas. Me encontré con el espectáculo de la cópula de la Ballena Franca Austral, estaba en la costa y veía un revuelo en el agua, había 3 ballenas juntas ya que la hembra puede estar rodeada por más de 1 macho en busca de copularse con ella, “gana” sólo 1 de ellos, el que finalmente ella acepta. Al filmar desde tierra es difícil tener certeza de lo que uno está haciendo porque el sol refleja en la pantalla del celular con el que estaba piloteando al drone, la exposición del sol sobre el mar dificulta aún más todo. Pude ver el resultado recién cuando traje el drone de vuelta a tierra.
Afortunadamente conseguí captar el extraordinario apareamiento de dos ballenas francas septentrionales, luego, a los dos años de ese trabajo fue publicado finalmente por National Geographic España, fue el primer registro de este tipo, posteriormente se consiguieron más.
¿Has recorrido lugares poco modificados por el hombre?
La fauna salvaje generalmente la encontrás lejos de los poblados humanos, por ejemplo el caso de las vicuñas en Volcán Galán de Catamarca. En Misiones, la Fundación Vida Silvestre es dueña de la reserva natural Urugua-í, un lugar ideal para la observación de aves y otro tipo de fauna pero no tanto para la fotografía ya que es un lugar bastante cerrado por su vegetación natural no disturbada por el hombre.
¿Qué lugares, a contraposición de lo anterior, ves con mayores modificaciones?
Por ejemplo en Formosa podés observar ver al costado de la ruta sólo un metro de ancho de vegetación natural, pasando ese metro se observa la tala de los árboles. En Parque Nacional Iguazú las chacras cercanas también han modificado el paisaje notoriamente, es muy llamativo, las imágenes colaboran a mostrar esto.
¿Qué especies faltaría registrar fotográficamente en Argentina?
En pocos días estará listo el próximo número de la revista Bayka, me tocó ser invitado por Matías Romano para escribir una nota, le hice una entrevista el Doctor e Investigador natural Javier Pereira quien se ocupó de buscar imágenes para el Libro Rojo de Naturaleza Argentina donde se cataloga el estado de conservación de las especies, cuando hablé con él, me pidió desesperadamente imágenes sobre tuco- tuco, yo no podía entender cómo no tenían imágenes de ese roedor argentino. Luego lo llamé y salió la nota hablando del trabajo que llevó conseguir estas imágenes de animales no tan conocidos del país. Los tuco-tuco, son varias especies, marsupiales, murciélagos, etc., son algunas de estas especies que no hay muchos registros fotográficos.
¿Haría falta armar una estrategia común para retratar lo que falta en cuanto a biodiversidad?
Cuando los científicos solicitan alguna imagen para hacer un Papper te das cuenta que no hay una conversación y una estrategia real detrás de eso como para poder decir: “muchachos fotógrafos: estamos necesitando determinada fotografía, como puede ser con tantos fotógrafos en la Argentina que no aparezca esa foto?” .
Hay que armar una estrategia común para retratar lo que falta registrar en el país. Lo que pasa es que es muy difícil vivir de la fotografía de la naturaleza en Argentina, cada uno tiene su propia actividad y cuando uno tiene un espacio para poder ir a hacer fotografía la verdad que elije ir a fotografiar esa especie que busca.
La propuesta de hablar sobre la fotografía para la Conservación , de poder dejarnos expresar que somos “Embajadores para la Conservación”, que hay que dignificar la labor del fotógrafo de naturaleza, siendo el país que somos, con la biodiversidad natural que tenemos, la gente tendría que poder vivir de la fotografía de naturaleza, que hoy no puede, si tuviésemos fotógrafos que viviesen de la fotografía de naturaleza posiblemente estarían publicando cosas en todo el mundo porque la fauna y los paisajes que tenemos acá son increíbles, tenemos diversidad de ambientes, diversidad de terreno, de relieve, tenemos mar, nieve, montañas, , sol, todo. Si dignificamos la fotografía de naturaleza tendríamos la posibilidad de tener mayor conocimiento y aliarnos con los científicos para poder lograr muchísimas más cosas.






