Los ejemplares de Lissachatina fúlica, según su nombre científico, fueron encontrados en el barrio El Colono de esa ciudad, a unos 200 kilómetros al norte de Posadas.
Los técnicos del Senasa mantuvieron reuniones con los vecinos a quienes informaron acerca de los peligros que acarrean y capacitaron sobre el reconocimiento y erradicación de los caracoles gigantes africanos.
Su forma es cónica, con un truncamiento o corte en la base de la columna y el borde de la apertura del caparazón es filoso, es decir que si lo sentimos con los dedos es factible poder diferenciar este borde cortante.
Entre los métodos de control más adecuados, y que el Senasa recomienda, es la recolección manual con guantes, colocarlos en un recipiente como por ejemplo un tacho de pintura, una lata de pintura o un frasco, volcarles sal y taparlos. Luego de 2 días, enterrarlos, sin el recipiente, se informó.

En noviembre pasado el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación resolvió declarar a este tipo de caracol como dañino y perjudicial para la conservación de la biodiversidad, las actividades productivas y la salud humana, por ser una especie exótica invasora y hospedadora de nematodes potenciales causantes de enfermedades zoonóticas.
La novedad se conoció con la Resolución 417/2020 publicada en Boletín Oficial, la cual prohíbe la importación, el tránsito interjurisdiccional, la cría y el comercio en jurisdicción federal de animales vivos, productos o subproductos de la especie caracol gigante africano (Achatina fulica).
La iniciativa para la contención y erradicación del caracol gigante africano fue elaborada en el marco del Proyecto para el “Fortalecimiento de la gobernanza para la protección de la biodiversidad mediante la Formulación e implementación de la Estrategia Nacional Sobre Especies Exóticas Invasoras (EEI)”, que busca minimizar el impacto de las mismas sobre los recursos naturales, la diversidad biológica, los servicios ecosistémicos, la economía, la salud pública y la cultura.
El caracol gigante africano se desplaza y coloniza el hábitat de moluscos nativos, que deben ser preservados para mantener la biodiversidad y la sustentabilidad del ecosistema. Además del impacto que puede ocasionar sobre la agricultura y la fauna de caracoles de la zona, también puede transmitir parásitos perjudiciales para la salud humana y la de otros animales. Dichos parásitos están presentes en la baba del caracol y pueden contaminar frutas y verduras, que en el caso de no ser lavadas correctamente pueden causar enfermedades de origen zoonótico a las personas.
Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/2021/01/14/hallaron-y-erradicaron-mas-de-40-caracoles-gigantes-africanos-en-misiones/





