Si nos guiáramos por lo que vemos en la cobertura mediática de lo que fueron los incendios de la Patagonia en enero 2026, pareciera que el fuego ha sido controlado y todo marcha bien. Sin embargo, hay una enorme parte de Chubut que aún arde.
Al día de hoy, los incendios forestales en dicha provincia ya han devorado más de 35.000 hectáreas, afectando gravemente al Parque Nacional Los Alerces, donde se reactivaron tres grandes focos este fin de semana, causados por un rayo en diciembre.

Este enero, las temperaturas en la Patagonia han tocado los 33º grados centígrados, asentando el panorama para lo que fue uno de los incendios más devastadores de los últimos años. Cabe destacar que los archivos oficializan que el 95% son intencionales o causados por negligencia humana.
Florencia Urretavizcaya, investigadora del CONICET y coordinadora en el CIEFAP, advitió: «El incendio en Los Alerces producirá daños graves porque afecta a poblaciones de ciprés de la cordillera, lenga y coihue que solo se regeneran por semillas. Al quemarse estas plantas madre, no hay aporte de semillas y es extremadamente difícil que el bosque se restablezca por su cuenta. Estamos perdiendo ejemplares milenarios que son irreemplazables en la escala de una vida humana.»
Con respecto a la Comarca Andina, en las localidades de Epuyén y El Hoyo, se contuvo el incendio en un 85%, pero aún siguen trabajando para erradicarlo del todo.
Como se sigue después del fuego.
La política de restauración de los ecosistemas es muy importante, aunque los resultados sean a largo plazo, y las posibildades cada vez más reducidas.

Ariel Medina, especialista en bosques de la Fundación Vida Silvestre (FVS), explica el alcance de estos trabajos:
«La restauración no es simplemente plantar árboles; es recuperar la funcionalidad ecológica de un sistema que ha sido fragmentado. Estamos trabajando con una densidad de hasta 900 plantas por hectárea, pero la realidad es que el cambio climático y la falta de humedad del suelo reducen la tasa de supervivencia de estos plantines. Necesitamos una política de restauración a largo plazo que no dependa de la voluntad de turno, sino de una inversión estatal sostenida que hoy está en duda por el contexto presupuestario.»
Fuego en el PArque Los Alerces.
La Administración de Parques Nacionales informó que se reavivó la propagación de focos en las áreas del Cerro Riscoso y Quebrada del León. El fin de semana, se concentraron 185 voluntarios y brigadistas en los distintos avances de focos para contrarrestar el avance del fuego.
La nula precipitación de lluvias no colabora con la situación. El viento sopla fuerte, y el calor abunda. La navegación del Lago Futalaufquen, en las inmediaciones del Parque Los Alerces, quedará restringida a partir del lunes 26.
«Estos incendios tienen una escala que supera cualquier capacidad operativa regional. Estamos haciendo el aguante para que no se quemen las casas, pero esto está desmadrado. Solo se va a apagar con lluvia intensa. Lo que podemos hacer nosotros es desviar y contener en puntos estratégicos, pero con brigadistas que a veces no tienen ni el sustento básico garantizado y aviones hidrantes cuyos costos de hora de vuelo son prohibitivos ante el recorte de Nación, la lucha es desigual.» declara Abel Nievas, secretario de Bosques de Chubut.
La situación en el Parque Nacional Los Alerces y el resto de la región andino-patagónica no es un evento aislado, sino el síntoma de una desconexión profunda entre las prioridades políticas y la realidad climática de 2026. La «reactivación» del parque, aunque necesaria desde lo administrativo, corre el riesgo de ser una cáscara vacía si no se acompaña de una recuperación de la inversión en el territorio. Como han señalado los expertos, la naturaleza tiene sus propios tiempos, y la velocidad de destrucción actual supera con creces la capacidad de recuperación de los ecosistemas milenarios.
Los incendios ya no son un «problema del verano». El déficit hídrico crónico y las temperaturas extremas han extendido la temporada de riesgo a casi todo el año, exigiendo brigadas permanentes y presupuestos blindados frente a los vaivenes económicos.





