La minería en aguas profundas planea extraer metales y minerales del lecho marino, a miles de metros bajo el agua. Si se permitiera, se bajarían máquinas gigantes al fondo del océano donde sacarían, dragarían y cortarían metales, causando daños irreparables al ecosistema. Las empresas mineras The Metals Company (antes conocida como Deep Green) y GSR ya se encuentra en el Pacífico, evaluando el potencial económico y probando su maquinaria minera. Si logran salirse con la suya, causarán un enorme daño a la gran biodiversidad de las profundidades amenazando así el estilo de vida de los Isleños del Pacífico quienes dependen del mar para su supervivencia. Y eso no es todo, las profundidades son un importantísimo depósito de carbono, el cual si se llegase a liberar supondría consecuencias desvastadoras en términos de cambio climático.
El Rainbow Warrior de Greenpeace interrumpió una de las pruebas mostrarle al mundo lo que realmente sucede






