Por Bautista Diaz Diotti – Argentina se caracteriza por su amplia diversidad de ecosistemas y paisajes. Desde grandes bosques y selvas hasta eternos desiertos con vientos áridos. De estos últimos, forma parte el Parque Nacional Talampaya, ubicado en la provincia de La Rioja, entre los departamentos Independencia y Coronel Felipe Varela.
El parque presenta un extenso desierto de tierra rojiza, que forma una especie de cañón con paredones de hasta 150 metros de altura. Toda la zona ocupa 213.800 hectáreas y es una gran reserva de yacimientos arqueológicos y paleontológicos.

A sólo 75 kilómetros de otro hermoso Parque Nacional, el Ischigualasto (Valle de la Luna), Talampaya cuenta con temperaturas extremas e intensas. En verano puede llegar a máximas de 50°C, mientras que en invierno, las mínimas son de -7°C. También, en el verano, las lluvias abundan durante la mayor parte de la estación, con precipitaciones de 150 a 170 mm.
si bien las condiciones climáticas son adversas para varias especies de fauna y flora, el parque cuenta con una gran cantidad de biodiversidad. Se pueden encontrar animales como el zorro gris, la chuña de patas negras, liebres, pumas, maras (presente en el emblema del parque) y otras 100 especies más.
En términos de flora, las especies son propias de clima árido como la caña brava, la chilca, la rala y otros arbustos y árboles.
como ya fue mencionado, el territorio fue protegido y declarado Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad en América por su reserva de yacimientos fósiles y arqueológicos. Se encontraron pinturas rupestres y pedazos grabados en cerámica, que pertenecieron a ocupaciones de pueblos originarios, en los años 120 y 1180.
También se hallaron importantes fósiles, entre ellos unos de tortugas de 210 millones de años. Se llevaron a cabo largos proyectos de gran magnitud para la ciencia. Actualmente, gracias a la amplia cantidad de fósiles recolectados, se está logrando consolidar el estudio de como y cuando surgieron los primeros dinosaurios.

Hoy en día, Talampaya es visitado por más de 70.000 turistas al año, que recorren los más interesantes monumentos del parque como las piedras El Monje y La Torre, o la caminata desde el Cañon del Arco Iris hasta La Ciudad Perdida. Es uno de los 10 Parques Nacionales más visitados del país y , sin duda, una maravilla geológica y cultural que no tiene desperdicio.





