Un proyecto que comenzó literalmente en la basura
La idea nació cuando un hombre llamado Toby McCartney se encontraba colaborando con un organización benéfica en el sur de la India, la cual ayudaba a los recolectores que trabajaban en vertederos. Una parte del plástico recogido se fundía en los baches de las calles para rellenarlos.

Con esta tecnología, la cual consiste en una mezcla de desechos plásticos fabricada por la empresa de Toby, MacRebur, el ciclo de vida de un material de uso común contenido en el asfalto normal puede extenderse. Esto también reduce la cantidad de combustible fósil utilizado en el proceso, lo cual es excelente para el medio ambiente.
Un concepto simple, pero con resultados sorprendentes
Básicamente, lo que la compañía hace es moler los desechos plásticos para agregarlos a la fórmula de concreto asfáltico, la cual es usada para hacer las carreteras.

No todos los tipos de plástico pueden usarse para esto. Tienen que ser etiquetados como desechos, por lo que no tienen que ser nuevos o reciclados. Debido a que la fabricación del asfalto requiere calor, todo debe fundirse a una temperatura específica. Como dato adicional, uno de los plásticos más difíles de reciclar es el negro.
Las carreteras construidas con esta técnica también son más baratas porque usan desechos que no tienen valor o que le costarían dinero a la ciudad en caso de ser enviados a un vertedero.

Carreteras de plástico vs. regulares
Las carreteras que contienen plástico se parecen a las normales, pero son más flexibles. Por esta razón, hacen frente de una mejor manera a los daños climáticos cotidianos. Al tratarse de un asfalto mejorado, estos caminos son un 60 % más fuertes, y duran 3 veces más, lo cual reduce la aparición de grietas y baches.






