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Una investigadora argentina ganó el "Oscar Verde" por un trabajo en el Chaco

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Una investigadora argentina ganó el «Oscar Verde» por un trabajo en el Chaco

Por Bautista Diaz

Se trata de Micaela Camino, de 39 años, que llevó a cabo el «Proyecto Quimilero» y fue galardonado con el prestigioso Premio Whitley, conocido como el «Óscar Verde», creado por la Whitley Found for Nature, que otorga 50.000 dólares destinados a seguir avanzando en las tareas de conservación.

Proyecto Quimilero

El trabajo de Micaela en su carrera es digno de cualquier premio global. Su campo de trabajo es nada más y nada menos que la totalidad del bosque del Chaco Seco argentino, y todo lo que lo compone. Desde la biodiversidad hasta los habitantes del área, que se aproxima a unos 54.000 kilómetros cuadrados. “Mi responsabilidad como científica es completar mi tarea transmitiendo lo que voy sabiendo a la sociedad, a las comunidades que están en los montes y a los responsables políticos” expresa Camino, que trabaja día a día para frenar con la deforestación masiva de la zona.

“Llegué a la zona trabajando como voluntaria para otros proyectos y me gustó muchísimo. Me sentí muy atraída porque es un bosque muy grande, de hecho es el bosque subtropical más grande del mundo» detalló.

En 2015 fundó el Proyecto Quimilero, con el objetivo de promover esfuerzos para salvar de la extinción al pecarí quimilero, una especie de jabalí oriundo del territorio chaqueño, y que, además de ser endémica, es la familia de cerdo que más peligro de extinción corre.

Pero el trabajo va más allá de preservar al animal, sino que también busca elevar la calidad de vida y el bienestar de las comunidades indígenas que habitan el monte, ya que estos son los que mejor conocen las herramientas para conservar el ecosistema, y con ello, al pecarí.

Este proyecto que combina la lucha por el cuidado de una especie y por el bienestar de la comunidad llamó la atención de la Whitley Found for Nature, una organización británica que se enfoca en la ayuda a los trabajos de conservación de todo el mundo.

La importancia del premio es económica, ya que brinda una importante suma de dinero para seguir trabajando en la preservación de la especie. Pero también le dió reconocimiento y valor a una zona que, a pesar de su riqueza ambiental y cultural, está muy marginada e invisibilizada por la sociedad. Demasiada gente pasa de largo cuando se habla del peligro que corre el monte chaqueño debido a la deforestación y la explotación del suelo por parte de grandes empresas avaladas por la política nacional.

“Son muy atentos, conocen lo que hago. Estoy compartiendo el premio con otras personas que hacen cosas increíbles. Tenemos jornadas de trabajo que son hermosas porque aprendo cosas sobre otros lugares” mencionó Micaela en la celebración del premio.

«Hablando con ellos me dio la sensación de que compartimos la misma inquietud de conservar nuestro mundo a largo plazo. La diferencia es que ellos están en Londres y nosotros en la Argentina, pero cada uno puede cumplir el rol que le cabe desde donde le sea posible hacerlo. Seguramente no se vean en condiciones de ir a trabajar al campo, tal vez ni siquiera sepan algo del campo, pero saben que quieren dejarlo en las mejores condiciones para que sus hijos y sus nietos puedan disfrutarlo, quieren sentirse parte de un esfuerzo común y sentirse bien ayudando. Desde su lugar, donando su dinero para tareas de conservación, colaboran en la construcción de una red en la que estamos todos juntos.»