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El verano en Norteamérica llega con la amenaza de olas de calor extremas

Un informe de World Weather Attribution, un organismo que estudia la influencia del cambio climático reveló que la atroz temperatura que azota a Estados Unidos y el norte de México, es producto del cambio climático.

Hace algunos días que los índices de la zona del Medio Oeste y New England alcanzaron entre 38 y 43 grados Celsius, y no parece haber alivio. Cabe destacar que es una zona no acostumbrada a esta temperatura, y los hospitales registraron alrededor de 90 millones de ciudadanos bajo un golpe de calor.

En la ciudad de Nueva York, el tendido eléctrico de gran parte de la ciudad reportó fallas que dejaron a los ciudadanos dentro del multidudinario subte soportando un agobiante calor. Este hecho, sumado a un incendio en Nueva Jersey, causó varios desmayos en la población.

Pero el caos no se limita a una zona en particular. Más al sur, en el estado de Texas, se declaró estado de desastre en 51 condados tras la llegada de Alberto, la primera tormenta con nombre de la temporada de huracanes, que tocó tierra en México con fuertes lluvias.

Dentro del estudio de WWA, se explica como las probabilidades de olas de calor extremas durante el verano entrante han aumentado 35 veces, comparado a la época preindustrial, debido a los efectos del calentamiento global.

“Los resultados de nuestro estudio deben tomarse como otra advertencia de que nuestro clima se está calentando hasta niveles peligrosos, declaró Izidine Pinto, investigadora del Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos que trabajó en el análisis.

El «Jet Stream», un responsable de las altas temperaturas

Se denomina «corriente de chorro» o «jet stream» a un canal de vientos muy fuertes en forma de tubo que ocurre a unos 9-16 km sobre la superficie terrestre, alcanzando velocidades de hasta 400 km/h. Es un fenómeno utilizado por los pilotos de aviones, para impulsarse y ahorrar combustible, de ahí proviene el nombre.

Cuando estas corrientes de viento fuerte soplan simultáneamente de dos extremos opuestos, desciende hacia la superficie, ocasionando temperaturas muy altas o muy bajas. Actualmente, Estados Unidos ha entrado en un «domo de calor».

“Esencialmente, se trata del mismo domo de altas presiones que comenzó en Centroamérica, se expandió hacia el suroeste y ahora se encuentra en el este de EE. UU.” explicó Shel Winkley, meteorólogo y especialista en participación climática y meteorológica de Climate Central.

Hace 30 años, se estimaba que una ola de calor extrema era un acontecimiento de una vez en la vida. Sin embargo, hoy en día, los estudios afirman que una persona promedio está condenada a vivir este fenómeno al menos cinco o seis veces.

En México, el calor ha causado al menos 125 muertes desde marzo, y más de 2300 casos de insolación, convirtiéndolo en la primavera más letal de los últimos años. Se han desatado incendios a lo largo del territorio y cortes de electricidad en las ciudades.

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) aconsejó a la población “beber muchos líquidos, permanecer en habitaciones con aire acondicionado, evitar el sol y verificar a familiares y vecinos” como precauciones durante este periodo de altas temperaturas.