La Ballena Franca Austral (Eubalaena australis) mide 17 metros de largo; los machos son más grandes que las hembras. La cabeza representa el 25 % de su cuerpo, se caracteriza por presentar callosidades cefálicas cerca de los ojos, nariz, barbilla y labio superior, cada individuo presenta un dibujo diferente. En estas callosidades se alojan crustáceos ciamida (piojos de ballena) los cuales le dan un matiz blanco o amarillento. El tronco (cuerpo) es enorme y se estrecha hacia la cola. La piel es negra amarronada, puede presentar parches irregulares blancos. Las barbas de su boca, que utiliza para filtrar el Krill que es su alimento, llegan a medir casi 3 metros.
Habita en una franja que va de los 20° a los 60° de latitud en los océanos Pacífico sur, Atlántico sur e Índico sur.

Su caza está prohibida actualmente pero sus poblaciones disminuyeron significativamente a causa de la caza irracional de siglos pasados y su recuperación ha sido lenta. En los últimos años se ha reportado un crecimiento de la población de ballena franca austral del Atlántico Sudoccidental, lo que la ubica en un nivel de conservación LC (Least concern) o Precocupación menor. Se ha registrado una tendencia por recolonizar áreas de distribución previas a su explotación comercial. En la actualidad no existen amenazas para la especie, a excepción de las heridas causadas por las gaviotas a las crías en el área de Península Valdés.





