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Continúa la COP16: medidas para frenar la pérdida de biodiversidad.

Del 21 de octubre al 1 de noviembre se llevó a cabo la COP16, la cumbre mundial sobre conservación de la biodiversidad gestionada por la ONU, donde más de 190 países se reunieron bajo el lema “Paz con la Naturaleza” en la ciudad de Cali, Colombia. Se trata de la primera conferencia sobre biodiversidad de gran escala desde la adopción del Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal en 2022.

Siguiendo la línea de esta última mencionada, la congregación trata un plan que consiste en cuatro objetivos generales para 2050 y 23 metas a cumplir para 2030, con el fin de que la sociedad y los ecosistemas puedan convivir en paz.

Hasta ahora, la reunión se centró en tres grandes planteos a desarrollar:

  • Operacionalizar el marco de monitoreo. Este incluye los indicadores para cada una de las 23 metas que permitirán a los gobiernos informar sobre los avances.

  • Movilizar recursos financieros para una implementación exitosa, particularmente para la “meta 18” sobre la reforma de subsidios ambientalmente perjudiciales y la “meta 19,” que compromete a los gobiernos a movilizar $200 mil millones anuales para 2030.

Al fin y al cabo, el principal objetivo es proteger el 30% de la biodiversidad del planeta. Vinculado a la agenda 2030, también se busca restaurar el 30% de los ecosistemas ya dañados. En la cumbre, se evaluó que 85 países lograron cumplir al menos una meta nacional que se alinea al Marco Global de la Biodiversidad.

Juan Bello, director regional y representante del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en América Latina y el Caribe, comentó: “Hasta el momento, menos de 35 países han presentado sus planes. Pero un eje central de esta cumbre es revisar las metas de implementación del marco global para ver si, efectivamente, con esas metas que cada país propone se va a lograr el objetivo de detener la pérdida de biodiversidad y de cumplir con lo que se propuso en cuanto a 23 objetivos en la COP15”.

Otro de los tópicos tratados durante las primeras jornadas fue el financiamiento para llevar a cabo las políticas de conservación. Cuales serán las fuentes de ingreso, como se va a ejecutar y monitorear, entre otros.

Con respecto a esto, Bello planteó: “En la actualidad, lo que se requiere en financiamiento son 700.000 millones de dólares, de los cuales se necesitarían 200.000 millones de dólares al año, y unos 500.000 millones de dólares que provengan de la transformación de subsidios que actualmente son nocivos para la biodiversidad, en sectores económicos como alimentos o el sector energético”.

A su vez, Laura Moreno, portavoz de WWF: «redirigir los flujos financieros de aquellas actividades que son muy perjudiciales para la naturaleza hacia otras actividades mucho más sostenibles».

Más de la mitad del producto interno bruto mundial —$44 billones— depende de forma moderada o alta de la naturaleza y sus servicios. Más de 400 empresas, presentes en la COP16, se comprometieron con el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza.

SI bien estas medidas generan cierto aire alentador, aún están lejos de ser la norma. Esto no debe ser voluntario, sino que los gobiernos deben aplicar políticas que garanticen la preservación de la biodiversidad. Se necesita una cooperación entre todos los poderes mundiales, económicos y ejecutivos, para trabajar intensamente en la restauración de los ecosistemas perdidos.