A principios de julio, en Wellington, Nueva Zelanda, las autoridades de la localidad encontraron el cadáver de una ballena que había varado hace unos días en la playa. Lo inusual, es que parece ser una ballena picuda de Bahamonde, catalogada como una de las especies más desconocidas del mundo, al punto en que nadie logró documentar a un ejemplar vivo.
Nadie sabe con certeza el estilo de vida de este animal; que come, cuantas existen, en que parte del vasto Océano Pacífico habitan. Sin embargo, este hallazgo representa un indicio para investigar varios de estos parámetros.

Los científicos envíaron las muestras de ADN a la Universidad de Auckland, y aún esperan confirmación, ya que estas pueden llegar a tardar meses en llegar. Su dentadura imponente, su hocico en forma de pico, y su cuerpo alargado, con similitudes a los delfines o toninas, disminuyen las posibilidades de identificación.
«Las ballenas picudas son una de las especies de grandes mamíferos menos conocidas de la era moderna. Desde el siglo XIX sólo se han documentado seis ejemplares en todo el mundo y todos menos uno, procedían de Nueva Zelanda. Desde el punto de vista científico y de la conservación, esto es enorme» explica el jefe de operaciones del Departamento de Conservación en Otago, Gabe Davies.
La especie también es conocida como zifios de Travers, que son otra familia de cetáceos, cuyos registros también son escasos; rara vez se encuentran en la superficie, o cerca de la costa. Si bien la dieta es plenamente desconocida, se sabe que, como todo cetáceo, se alimentan de otros animales, como calamares y peces pequeños.
Fue descrita por primera vez en documentos que datan de 1874, debido al hallazgo de una mandíbula inferior y dos dientes en las Islas Chatham, al sur de Nueva Zelanda. más de 100 años después, en 1986, otro esqueleto descubierto en Chile confirmó la existencia de la nueva especie, y la bautizaron en homenaje al biológo chileno, Nibaldo Bahamonde.
De confirmarse la autenticidad del ADN, sería el primer ejemplar que permitirá a la comunidad científica diseccionar y examinar el cuerpo, ya que fue encontrado en un estado casí intacto.
Las ballenas en la cultura maorí
Los pueblos originarios de Nueva Zelanda, llamados maoríes, plasman en su mitología a la ballena como un tesoro sagrado, de un enorme simbolismo cultural. Este año, líderes de las comunidades originarias, firmaron un tratado que considera a estos animales «personas legales». Es por esto que los conservacionistas trabajaran con la comunidad Māori iwi para planifica el estudio del ejemplar encontrado.

Sin dudas, este acontecimiento significa un hito para la comunidad de la conservación biológica. Por mucho tiempo, la ballena picuda de Bahamone fue creída extinta. Pero en los últimos años, los indicios de su existencia han llegado a las costas de forma más frecuente. El cuerpo encontrado permite un enorme avance científico, para desencriptar a este misterioso animal





