Todos los 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, declarado por la ONU en 1973, con el objetivo de concientizar sobre el cuidado de nuestro planeta y los ecosistemas que nos rodean.
Anualmente, la ONU elige un lema para destacar las grandes problemáticas con respecto a la conservación. La consigna de este año es «Generación Restauración: nuestras tierras, nuestro futuro». Una temática que aborda la degradación de los suelos a lo largo del Planeta Tierra.
Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, hasta el 40% de las zonas terrestres del planeta están degradadas, afectando directamente a la mitad de la población. El número ha incrementado drásticamente; casi un 30% desde el año 2000.

La organización plantea como tópico del 2024 la restauración del suelo. Este forma parte de uno de los fundamentos establecidos en Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021-2030), el plan que constituye la protección de la biodiversidad a escala mundial, antes de que sea muy tarde.
La celebración ha llegado a ser una de las más resonante en carácter ambiental, en todo el planeta. Cada año lo auspicia un país diferente, y esta vez, el anfitrión y organizador es Arabia Saudita.
En 2024 se celebrará el 30º aniversario de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. Se deberán debatir temas cruciales, entre ellas, la sequía que atravesó América Latina los últimos años, producto del fenómeno climático «El Niño», incrementado por la debilitación del suelo.

Otro de los principales objetivos es incrementar la intervención política, a nivel internacional. Tanto en la implementación de normas que colaboren al cuidado ambiental, como en la acción concientizadora, particularmente en la comunicación.
Se estima que si no se llevan a cabo políticas sostenibles, para 2050 esta problemática podría impactar a tres cuartas partes del mundo y sus ciudadanos.
No es posible retroceder en el tiempo para enmendar los errores cometidos, pero las acciones deben llegar ya mismo, con un consentimiento y colaboración a nivel internacional, dejando de lado las diferencias.





