Por María Alejandra Romeo
Coordinadora del Área Educativa del Instituto Jane Goodall Argentina
La educación ambiental es intrínsecamente educación para la participación[1]. Requiere de individuos que participen activamente con el objetivo de lograr una vida sustentable para su comunidad. Y aquí aparece el término comunitario, inseparable del concepto de democracia y educación:
- la educación ambiental es comunitaria ya que todos los grupos humanos se constituyen protagonistas principales de los procesos educativos relativos al ambiente
- es en el territorio donde se construyen las visiones territoriales de las comunidades, sean éstas rurales, urbanas o nativas.
- las diferentes maneras de interpretar el mundo o cosmovisiones, enriquecen y fortalecen las identidades locales
- la interculturalidad, entendiendo a esta como la revaloración y reactivación de saberes ancestrales pone en evidencia la riqueza de todos quienes participan de la comunidad
- la participación comunitaria fortalece en las comunidades su capacidad de acción, en términos de decidir sobre políticas que sean adecuadas y beneficiosas para todos
Participar es una dimensión mayor que la de tomar partido. Por tomar partido entendemos las instancias en las que los ciudadanos participan en el sistema democrático; estos son momentos esporádicos y puntuales. La dimensión de la participación necesaria para un replanteo de la educación es la de tomar parte, en diferentes niveles, para aprender a convivir, compartir, cooperar, disentir, discrepar, discutir, confrontar negociar, consensuar y decidir. Participar es, por lo tanto, una condición necesaria para una educación integral del ser humano.
El Programa Educativo Global y Humanitario del Instituto Jane Goodall, Roots & Shoots, adopta diferentes modelos de abordaje según las características de los miembros que participen. En Argentina desde hace dos años se desarrolla un programa con jóvenes universitarios llamado Programa Líderes Ambientales , que en dos universidades de Buenos Aires y Salta, los invita a sumarse a la acción mediante el diseño y la implementación de un proyecto ambiental comunitario o una campaña que tenga como eje alguna problemática significativa para la comunidad. Los proyectos tienen alguno o varios de los tres ejes que propone Roots & Shoots: Ambiente, Biodiversidad y Comunidad. Así, involucrarse con lo que sucede en la comunidad cercana y participar activamente buscando soluciones posibles a lo que los aqueja logra ponerlos en marcha, empoderarlos y, finalmente cambia el mundo.
[1] Red de Formación Ambiental para América Latina y el Caribe del PNUMA: http://www.pnuma.org/educamb/publicaciones/Documento_final_en_consulta_Educacion_Ambiental_Comunitaria_en_AL.pdf





