El río Luján es un río de llanura típico de la región pampeana: al encontrarse en sitios de escasa pendiente serpentea por la llanura dibujando innumerables curvas, creando extensas costas ricas en biodiversidad muy propensas a inundarse. Porque así funcionan estos ríos: mientras que en años secos se mantienen en su cause principal, en temporadas húmedas el agua avanza cubriendo las llamadas “llanuras de inundación”. Estas zonas funcionan como esponjas naturales que van absorbiendo el agua lentamente, permitiendo que el río vuelva a tomar curso.

Los problemas comienzan cuando las urbanizaciones avanzan sobre las llanuras de inundación. Porque donde había tierra y vegetación absorbente, ahora hay cemento impermeable y el agua escurre muy rápido llegando a sitios antes impensados.
Un deficiente (o nulo) Ordenamiento Territorial generó que en la cuenca del Río Luján las llanuras de inundación estén casi extintas. Por eso, las inundaciones son cada vez más frecuentes y ver la basílica rodeada de agua no es una rareza.
Para solucionar las inundaciones las autoridades provinciales no proponen modificar la urbanidad, sino alterar el río a través de la RECTIFICACIÓN de su cauce. Esa medida implica eliminar su natural serpenteo arrasando con todo su ecosistema ribereño. En su lugar, quedará un río recto, veloz, ancho y pobre en biodiversidad.
No todos están de acuerdo con la rectificación del río. Guido, Pablo y Ailén integran el colectivo “El río Lujan no se toca” que hace unos meses trabaja ya de forma colectiva y organizada en defensa del río: “este es un reclamo que está en boca, corazón, acción y pensamientos de muchas personas que habitan la cuenca del Río Luján. Surgió de la necesidad urgente de defender el Río, sus Humedales y toda la vida que allí se desarrolla, frente al anuncio de las obras que implican su destrucción” comentan los integrantes del colectivo.
Su accionar se formalizó en octubre del 2020 al encontrarse reunidos en una manifestación ambiental en el centro de Pilar. Buscando una frase que los identificara nació El Río Luján no se toca: “Pintamos nuestra bandera en forma colectiva, hablamos con las personas que pasaban y abrimos una cuenta en Instagram (@elriolujannosetoca) para difundir la situación, promover el cuidado del ambiente y la revinculación de la comunidad con el río”.
Las idas y vueltas del proyecto de rectificación
Los integrantes del colectivo explicaron que las obras y su orden de realización se han ido modificando en el tiempo: “según el plan original primero se realizaría la ampliación de puentes viales y ferroviarios (para eliminar taponamientos); segundo las de ensanchamiento y rectificación de unos 50 km del curso natural del sinuoso río Luján (para acelerar el escurrimiento de las aguas) y tercero las de retención temporaria de excedentes hídricos (grandes reservorios temporales para disminuir el caudal durante las crecientes)”.

Sin embargo, el orden original del proyecto fue modificado salteando y eliminando varias etapas: “En breve se pretende ejecutar las obras de ensanchamiento y rectificación y no se harán las obras de retención temporaria de los excedentes hídricos. Tampoco se ampliará el puente de la Ruta Nacional N° 9 y, por problemas contractuales no están aseguradas las obras de ampliación de los puentes ferroviarios (Mitre, Belgrano Norte y Urquiza) que se encuentran en la cuenca baja (Pilar, Exaltación de la Cruz, Escobar, Campana)” comentan Guido, Pablo y Ailén.
Para los integrantes del colectivo eliminar estos taponamientos resulta esencial antes de realizar la obra de rectificación ya que traerá más rápido el agua a la cuenca baja. Ellos adicionan: “No es la primera vez que se dan marchas y contramarchas con las obras. La primera que se ejecutó (año 2018) fue la ampliación del canal Santa María en el Delta del Paraná (Partido de Campana), para desagotar los excedentes hídricos de la cuenca del Luján. Esta obra fue muy cuestionada pues resulta inútil durante buena parte del tiempo cuando los niveles del Paraná son superiores y entra agua en vez de salir” explican los entrevistados.
¿Por qué no tocar el Río Luján?
Los integrantes del colectivo no dudan a la hora de responder esa pregunta: “Como están planteadas las obras, se drenarán las aguas de la ciudad de Luján para acumularlas en la cuenca baja. Las obras de rectificación del río no sólo dañarán irreversiblemente los humedales, sino que incrementarán su caudal y con ello la rápida acumulación de agua en la cuenca baja. Se podrían ver afectados vecinos de Pilar, de Campana y Belén de Escobar, tierras productivas de estos partidos y de Exaltación de la Cruz, así como también, aumentarían las posibilidades de cortes en la Ruta Provincial N° 4 y las Rutas Nacionales N° 8 y N° 9.”
Toda esta situación se agrava porque las obras de este plan carecen de legalidad, pues debían ser expuestas a la comunidad a través de audiencias públicas según lo estipula la Ley General del Ambiente N° 25.675: “Esta convocatoria se omitió, y con ello, se evitó dar participación a la ciudadanía, ignorando no sólo a los vecinos afectados por las obras sino a la comunidad científica que ha sido crítica de la rectificación. Tampoco se ha terminado de conformar el Consejo Consultivo, espacio para la participación pública que es parte del Comité de Cuenca del río Luján.”
Es por ello, que el colectivo exige la paralización de cualquier obra hasta tanto no se realicen las audiencias públicas correspondientes y se conforme el Consejo Consultivo.
Mirar al río con otros ojos

Para estos defensores del río, el Luján está lejos de ser una “cosa” que puede sacrificarse, sino que es un ser viviente del que dependen cientos de seres, incluyendo a los humanos: “El Río Luján no es cloaca, no es basural, ni desaguadero pluvial, ni zanja, ni canal, no es territorio de libre disposición de los vuelcos de las industrias contaminantes. El Río es un amortiguador natural de inundaciones, sus humedales son un sistema filtrante natural complejo que da agua limpia sin preguntarte quien sos. Son 128kms. de biodiversidad y 3300 km2 de cuenca, son millones de seres vivos coexistiendo y haciéndonos la vida más bella.
“El Río NO es obstáculo para el desarrollo y el progreso, porque el Río Luján YA es desarrollo y progreso desde hace miles de años. Es un símbolo de que podemos seguir adelante, adaptarnos a las necesidades de nuestro ambiente y generar maneras creativas de existir. Es un ser antiguo que nos recuerda que no somos el centro del mundo” reflexiona el colectivo.
Defendiendo al río Luján

En estos meses el colectivo ya ha realizado numerosas actividades vinculándose con otros activistas que defienden el agua en la cuenca y en otras partes del país. Para simbolizar sus reclamos realizaron una jornada de plantación de árboles nativos frente a la Municipalidad: “Al atardecer junto a varios niñ@s plantamos en la Plaza Principal de Pilar un ejemplar de Ceibo, (árbol de la flor nacional especie originaria de bosque ribereño del Río Luján) para manifestarle a las autoridades que no nos detendremos hasta que el Río y los Humedales sean valorados y protegidos por ley, y sobre todo para reafirmar nuestro amor y compromiso con el presente, el futuro, las nuevas generaciones, el río, los humedales, el agua, la biodiversidad, la vida y el planeta tierra, el único y hermoso hogar que tenemos para vivir.
Este sábado 23 de enero a las 10 hs. estarán realizando una jornada de limpieza y terminarán con una asamblea abierta a toda la comunidad.
Que los habitantes de la cuenca entiendan al río Río Luján como una parte más de la comunidad es una ardua tarea que el colectivo está dispuesta a dar ¡Bienvenidos sean nuevos defensores de los ríos!






