Por Bautista Diaz
La industria del litio atravesó un enorme crecimiento en el último siglo. La producción de baterías compuestas por este mineral se incrementó debido a la importancia que significa para la transición hacia las energías renovables.
Durante la década de los ’90, se empezaron a producir celulares y computadoras que ya estaban compuestos por este elemento. Sin embargo, en los últimos años, la demanda aumentó por parte de la industria automotriz, buscando fabricar baterías para los vehículos eléctricos.
El «oro blanco», como apodan al mineral, se extrae de los salares y rocas sedimentarias de diversas reservas del planeta. De allí, se extrae salmuera que pasa por diferentes sistemas de evaporaciones, para luego mezclarlo con otros compuestos químicos, hasta llegar al producto final.
Argentina es el cuarto productor mundial de carbonato de litio. Aquí se encuentra la segunda mayor reserva del mundo, con 20 millones de toneladas, luego de la de Bolivia, con 21 millones. Chile es el tercero de la tabla 11 millones. En el triángulo del litio, como se le llama a estos países, se encuentra el 60% de las reservas mundiales.
El inconveniente de las regalías
En la década de los ’90s, se promulgaron tres normativas con respecto a la extracción, regulación y procesamiento de litio: el artículo 124 de la Constitución Nacional; el Código de Minería; y la Ley N.° 24.196 de Inversiones Mineras.

En el marco liberal que transitaba la Argentina en esa época, las leyes y normas que se implementaron, buscaban beneficiar a los capitales extranjeros que trabajen en nuestro territorio, por lo cual se estableció que las provincias, dueñas de los recursos, no puedan cobrar más del 3% de las regalías a aquellas empresas que deseen extraer litio.
El marco normativo del mismo Estado argentino es el que impide que la indsutria del litio se desarrolle acorde a las demandas del país. En Australia, se necesitan US$ 9 mil para extraer una tonelada de litio mientras que en Sudamérica, se necesitan alrededor de US$ 3 mil.
Incluso comparado con los mismos vecinos, Argentina sale perdiendo en cuanto a la industria. Como dijimos anteriormente, tán solo se cobran 3% de las regalías a las empresas que buscan extraer litio. En Chile, esta tasa es del 40%.
El hecho de que la industria de automotores eléctricos de Europa y Estados Unidos se esté desarrollando principalmente debido al litio extraído de Latinoamérica, mientras que en Argentina, sea casi imposible pensar en adquirir un auto eléctrico, representa el mal manejo de los recursos naturales que provee nuestro territorio.
La extracción de este mineral, implica un desgaste grande del suelo, y una pérdida de agua aún mayor. Teniendo en cuenta el impacto ambiental que genera esta industria, no podemos seguir desperdiciando económicamente la reservas de litio del norte argentino. La soberanía sobre nuestra tierra debe ser ya.





