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Aves en la ciudad. Cómo podés reconocerlas

Germán Roitman es ingeniero agrónomo especializado en botánica y fauna. Es profesor de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y un conocedor de las aves de nuestro territorio.

¿Es cierto que hay una enorme variedad de especies aves posibles de observar dependiendo el lugar donde vivamos?Latinoamérica es considerado el continente de las aves: hay aproximadamente unas mil especies en total. Normalmente, en otoño o invierno tenemos menos porque algunas emigran hacia el norte pero durante la primavera el número se incrementa. Y hay zonas en donde hay hasta cuatrocientos tipos de aves diferentes.

¿Cuáles son las especies que podemos ver por ejemplo en la ciudad de Buenos Aires?
Además de los famosos gorriones y las palomas domésticas, hay una gran cantidad de especies nativas. Algunas han vuelto a la ciudad gracias a la ausencia de los incineradores que causaban daño a los nidos. El zorzal colorado es una de las más conocidas, pero también hay benteveos, calandrias, palomas autóctonas. Y en los últimos años han aparecido algunas especies como las golondrinas o los loros del norte de Argentina que vienen a la ciudad por diferentes razones. También hay caranchos, chimangos, el halcón que viene de Estados Unidos, una gran variedad

¿Cómo hacemos para identificarlas? ¿Hay algunas herramientas que nos puedan servir?
Observar el comportamiento es importante: si caminan, si saltan, los colores, las siluetas. Por suerte en los últimos años hay toda una serie de guías de las zonas ribereñas y los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires pensadas para aficionados y de ahí se puede aprender mucho.
Tal como menciona Roitman, la mayor parte de las aves observables en la ciudad son nativas y hay lugares como las reservas ecológicas Costanera Sur y Ciudad Universitaria o los grandes parques urbanos como el Centenario, el Parque Avellaneda, el 3 de Febrero o el Indoamericano son ideales para el avistamiento. También es posible hacerlo en los predios de las Facultades de Agronomía y Veterinaria de la UBA que tienen arboledas y presencia de agua en estanques o lagunas.

Además de benteveos y zorzales, entre las aves nativas que pueden avistarse en la ciudad figuran el hornero, el picabuey, la cotorra, el chingolo, el tordo renegrido, la torcaza, la torcacita, la calandria y el carancho. Los mejores momentos para observarlas son el amanecer, el atardecer y después de una lluvia.


¿Por qué conductas puede guiarse un novato sin ninguna formación previa para reconocer rápidamente un ave?
Cuando ves algún ave en las plazas en el piso, hay que fijarse en los colores principales: si es azulado, si es amarillo… el picabuey, por ejemplo, es amarillo y fácil de distinguir. El zorzal y el hornero se parecen pero este último camina y el zorzal da saltitos. Ese tipo de cosas nos permiten diferenciarlos sin necesidad de instrumentos como binoculares o guías identificatorias.
Y el canto tiene particularidades también…
Sí, hay algunos muy característicos como el del benteveo y el zorzal. La calandria por ejemplo tienen la capacidad de imitar a otras aves y ahí se complica. Algunas son fáciles de identificar y menos, pero uno va haciendo el oído al escucharlas y existen aplicaciones para ir conociéndolos.


¿Cómo ves la relación que tienen los habitantes de grandes ciudades con las aves que la habitan, prestan atención o no les interesa para nada?
Y, es bastante dispar. Hay que tener en cuenta que existen los clubes de observadores de aves dispersos por toda Argentina y cada vez son más las personas que salen a observar, que recorren y participan de ellos. Incluso hay dos conteos, uno en primavera y otro en otoño a nivel mundial. Se participa a través de una página de….Cada vez son más las estadísticas que indican que todo el tiempo está creciendo la cantidad de gente, pero por otro lado todavía hay gente que le tiene aprehensión a las aves, que se asusta si ve un carancho porque piensa que es un águila, hay un poco de desconocimiento que genera un poco de miedo con algunas.
Sin embargo en los últimos años han salido artículos sobre lo bien que le hace en nuestra salud mental observar aves. Hay que ampliar la invitación a los habitantes de las ciudades a acercarse a ellas.