En los confines de nuestro país, en el punto más austral del continente, se encuentra el Parque Nacional Tierra del Fuego, una belleza natural ubicada en el extremo sudoeste de la isla de Tierra del Fuego, sobre el canal Beagle y próximo a la ciudad de Ushuaia. Cerca de 70.000 hectáreas de Bosques Patagónicos son preservadas para disfrutar caminatas y actividades en contacto con la naturaleza virgen del sur argentino.
Creado en 1960, el parque representa no solo un refugio de biodiversidad sino también un resguardo histórico y cultural. El área fue ocupada por poblaciones de cazadores recolectores de las etnias originarias yáman o yagán, y los selknam (también conocidos con el nombre de onas).
Los yámanas eran canoeros y mariscadores, que vivían en chozas en la zona de la Bahía Lapataia, se alimentaban de lo que les proveía el mar, principalmente del lobo marino, también comían peces, centollas, cormoranes, pingüinos, erizos, mejillones y las ballenas que, cada tanto, encallaban sobre la costa, también comían hongos y frutos silvestres. Los cúmulos con los restos de mejillones y otros moluscos y crustáceos de los que se alimentaban aún son perfectamente visibles en el sector de Bahía Lapataia.
Según datos de la Administración de Parques Nacionales, el Tierra del Fuego recibió en 2024 más de 350 mil visitantes, de los cuales un 65% fueron extranjeros. La cifra representa un récord para el área protegida, impulsado en gran medida por el auge de los cruceros que recorren la ruta hacia la Antártida. “El parque se ha convertido en un símbolo de conservación y, al mismo tiempo, en un motor clave para la economía local”, señaló en una entrevista reciente la intendenta del área, Claudia Medina.
Uno de los atractivos más buscados es el recorrido a bordo del Tren del Fin del Mundo, que rememora el antiguo tren de los presos utilizado a principios del siglo XX, donde se enviaba a los reclusos del Penal de Ushuaia a talar árboles para leña. También destacan la Bahía Lapataia, el Lago Roca y la Isla Redonda, sitios donde confluyen caminatas, observación de fauna y paisajes que reflejan la majestuosidad de la Patagonia austral.

La biodviersidad en el parque
Este Parque es la muestra más austral del ecosistema típico de la zona: el bosque andino-patagónico. En esta zona, las últimas estribaciones de la cordillera de los Andes tienen una orientación noroeste-sudeste tomando menor altura hasta encontrarse con el mar en el canal del Beagle, los picos alternan con valles donde corren ríos y se asientan lagos de origen glaciario, extensas turberas y magníficos bosques forman parte del un escenario único en nuestro país.

Dos tipos de bosque predominan: el de lenga, que en otoño confieren un característico color rojizo intenso al sitio en que se emplazan y el de guindo asociado al canelo, con un sotobosque abierto sobre todo de musgos y helechos. En los bordes de las turberas del musgo Sphagnum magellanicum se desarrollan los ñires.
Su fauna no es menos espectacular, los mamíferos característicos son el guanaco, el huillín y (es una especie de nutria que habita en Chile y Argentina y está en peligro de extinción) el zorro colorado fueguino, exclusivo de la isla.

No obstante, el desafío actual es garantizar la sustentabilidad. El impacto del turismo masivo, la introducción de especies exóticas como el castor canadiense y los efectos del cambio climático representan amenazas latentes. La APN lleva adelante programas de control, restauración de bosques y campañas educativas. “Proteger este ecosistema único es tarea de todos; es una herencia que debemos cuidar para las próximas generaciones”, afirmó la bióloga local Verónica Sánchez.
El Parque Nacional Tierra del Fuego no es solo un atractivo turístico en el fin del mundo: es un refugio de biodiversidad y patrimonio natural de valor incalculable. Los esfuerzos coordinados entre autoridades, científicos y comunidades locales demuestran que es posible equilibrar el desarrollo con la protección ambiental. Garantizar la prevalencia de este parque es asegurar que las generaciones futuras puedan seguir descubriendo en él la majestuosidad intacta de la Patagonia austral y el testimonio vivo de un ecosistema único en el planeta.





