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Patagonia en llamas, temporada número mil

Como cada verano la Patagonia está en llamas nuevamente. Temporada número mil y esta vez en tres provincias distintas: Neuquén, Chubut y Rio Negro. Son miles de hectáreas de bosque andino patagónico que se pierden en un loop que se repite cada vez que hace calor.

La extrema sequía provocada por el cambio climático que atraviesa la región la convierte en un polvorín. Hace unas semanas el Servicio Meteorológico Nacional detalló en un informe que este año fue el más cálido y seco desde 1961 en la Patagonia, con temperaturas registradas de entre 0,5 y 2 °C más elevadas que el promedio. El récord anterior era de 1998. A nivel global las previsiones meteorológicas indican que hay un 93% de probabilidad de que 2021 se mantenga dentro de los 10 años más cálidos registrados en la historia.

Si bien los incendios pueden ocurrir por fenómenos naturales como por ejemplo las descargas eléctricas, el 99% son provocados por el hombre. Temperaturas altas, menos de 30% de humedad y vientos son la combinación fatal en estos territorios constantemente castigados.

Argentina bajo fuego no es una novedad y la situación empeora año a año: en 2020 se registró el pico máximo en la cantidad de incendios y quemas en todo el país según datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE, por sus siglas en portugués) de Brasil. En 7 localidades de las provincias de Río Negro y Chubut se registraron incendios que dejaron como saldo la desaparición de 15 personas, afectaron más de 100 viviendas y miles de hectáreas de bosques arrasadas.

La recurrencia agota a la naturaleza y a los humanos y cada año los ciudadanos patagónicos reclaman por lo mismo: la falta de recursos para combatir el fuego. Ellos los ven: algún avión hidrante insuficiente, algunos brigadistas que pelean a brazo partido arriesgando sus vidas contra las llamas. y no mucho más. Ayer el viceministro de Ambiente de la Nación, Sergio Federovisky, le dijo al diario  RÍO NEGRO que no faltan medios para combatir los incendios en el norte de la Patagonia. Y dijo que se trata de «un fenómeno asociado al cambio climático, de muy difícil abordaje». Nada nuevo.

El fondo de la cuestión es la falta de fondos para la protección de los bosques nativos de Argentina. Este año se le asignó en el Presupuesto 2022 al financiamiento de la Ley de Bosques el porcentaje más bajo desde su implementación en el año 2009. En esta nota, nuestra columnista Eugenia Testa analiza el caso, «La deforestación representa el 9,8% de las emisiones totales del país, según el inventario de gases de efecto invernadero de 2016. De acuerdo al Ministerio de Ambiente de la Nación, las principales causas de la deforestación y la degradación de los bosques son la expansión de la frontera agropecuaria; el desplazamiento de la ganadería de la región pampeana hacia tierras ocupadas por bosques; el crecimiento demográfico, la expansión urbana y los grandes emprendimientos inmobiliarios, sin planificación territorial; la falta de valorización social y ambiental de los servicios que prestan los bosques; los incendios forestales, tanto intencionales como naturales y la debilidad de las políticas de control y fiscalización, y la inseguridad jurídica en la tenencia de tierras» escribe la directora del Círculo de Políticas Ambientales.

En Argentina la pérdida de bosques nativos también es un problema causado por los incendios y principalmente por la deforestación. En nuestro país ocurre el 4,3% de la deforestación global y desde hace años se encuentra en en emergencia forestal.

En el plano particular, podemos colaborar en tomar las precauciones necesarias para evitar provocar un incendio.

¿Cómo?
– Evitá arrojar materiales encendidos o inflamables. Evitá quemar basura.
– Al encender una fogata, elegí un sitio alejado de árboles, pastos y hojarasca, y evitá que salten chispas.
– Al término de la fogata, apaga por completo las brasas. Cubrí el área con tierra o piedras.
– Recogé la basura que generes y llévala contigo para depositarla en un lugar apropiado.
– Evita fumar en bosques o pastizales.
– Respetá las indicaciones de no hacer fuego en áreas naturales.

Y más allá de las recomendaciones para evitar provocar un incendio, es necesario que la Ley de Bosques tenga el financiamiento que le corresponde. Sin recursos y sin un sistema de monitoreo y alerta temprano eficaz no hay forma de parar esta catástrofe ambiental. Mejorar la protección de la naturaleza requiere regímenes de ordenamiento ambiental del territorio, fondos e institucionalidad. La responsabilidad es de los gobiernos siempre. El riesgo que se corre es que los incendios sean cada vez más destructivos y frecuentes.