Por Juana D.D.
Si nunca escuchaste hablar de la turba, es un material orgánico constituido por elementos procedentes de la descomposición de vegetales comúnmente utilizado en la jardinería.
Este material es de color pardo (oscuro o claro, dependiendo del tipo) y es muy rico en carbón.
La formación de esta “sustancia” es el primer paso por el que la vegetación se transforma en carbón mineral y este es un proceso lento.
En las cuencas en las que se forma (turberas) y en la parte más superficial de éstas, es donde los residuos vegetales, a través de la descomposición anaeróbica, lignina y celulosa, se transforman en turba.
¿Pero cuál es el problema? Si la turba se usa muchísimo por su capacidad de mejorar los suelos, favorecer el desarrollo de las raíces (es muy porosa) y cuando las condiciones no son idóneas, mezclarse con elementos como la perlita o aportar con abonos extra.
Pero para obtenerla, se han esquilmado las reservas de turberas que hay en el norte de Europa, en países como Escocia; así como en otros lugares del mundo, como China o Rusia.
En este tipo de ecosistema, casi permanentemente encharcado, característico de lugares fríos del planeta, la vegetación que se acumula en ellos no se descompone, puesto que le falta oxígeno y están consideradas como el depósito de carbono más grande del planeta (por encima de los bosques), ya que en su interior se acumulan unas 550 gigatoneladas de carbono, cerca del 42% de todo el carbono y CO2 que está secuestrado en el suelo, según un informe científico publicado por el departamento de Agroecológia de la Universidad de Coventry, en Reino Unido.
Pero la turba no es Compost (mucho más sustentable, económico y bueno para las plantas), si bien se puede usar como sustrato, existen otras alternativas mejores y deberíamos dejar de utilizar sustrato de jardinería con turba porque este producto está poniendo en peligro estos valiosos ecosistemas húmedos. Si tenemos en cuenta que existen otras alternativas más fáciles y mejores para rellenar nuestras macetas, alimentar las plantas de nuestras macetas y tener un jardín sano, usar turba es parte de un saqueo ambiental absurdo e innecesario.
Cientos de científicos, conservacionistas y expertos en jardinería en Reino Unido llevan años advirtiendo del problema del uso de la turba en jardinería; e incluso han puesto en marcha una plataforma para impulsar su prohibición (peatfree.org.uk).
En Agosto del año pasado el gobierno de Inglaterra tomó nuevas medidas para que en 2024 el uso de turba en la jardinería quede prohibido, y tienen como objetivo la restauración de unas 35.000 hectáreas de turberas.
El gobierno del Reino Unido también está lanzando un nuevo fondo de £5 millones para promover el uso de turberas para la agricultura sostenible que tiene como objetivo apoyar la adopción de la paludicultura, la práctica de cultivar en turberas rehumedecidas, en un intento por ayudar a salvaguardar la seguridad alimentaria, producir alternativas. a la turba hortícola y reducir los impactos ambientales.

El ministro de Medio Ambiente, Richard Benyon, declaró: “Este gobierno comprende la importancia de mantener la turba saludable y en el suelo, aquí y en todo el mundo, para retener el carbono, fortalecer la resiliencia a la sequía y servir como una poderosa solución al cambio climático basada en la naturaleza”.Las acciones anunciadas hoy marcan un nuevo capítulo en la historia de nuestras icónicas turberas: salvaguardar su salud y vitalidad a largo plazo como parte de nuestros compromisos para lograr Net Zero y cumplir con nuestro Plan Ambiental de 25 Años”.
Si tenés un jardín o una terraza poné una compostadora. En tu balcón podes generar el equivalente a 40 o 50 litros de compost para tus plantas, solo utilizando las sobras de alimentos de casa y restos de hojarasca del otoño. Evitá usar estos materiales dañinos para el ambiente.





