Por Bautista Diaz
Esta semana, diversos ambientalistas alertaron sobre una enorme mancha negra que apareció flotando en la superficie del Brazo Rico, pertreneciente al Lago Argentino, en la provincia de Santa Cruz.
Diversas imágenes satelitales captaron un posible derrame de hidrocarburos, que cubre aproximadamente 19 kilómetros de largo, y es visible desde comienzos de abril. A pesar del riesgo que esto implica para el medio ambiente, las autoridades tardaron una semana en reaccionar.
Steffen Welsch, un guía de montaña que avistó la estela sobre el agua, comentó: “Considero que en Parques Nacionales se preocupan más por los incendios forestales, que son más visibles, que por la contaminación de los espejos de agua, aunque tienen la misma importancia que los bosques”.

Casualmente, en el Brazo Rico se encuentra la empresa de turismo de embarcación Hielo y Aventura, y próximo a esta, el alojamiento Los Notros que, al momento del fenómeno, se encontraba en obra.
“Todo indica que responde a la contaminación de los barcos. Lo más llamativo es que no informaron con transparencia a la comunidad sobre lo que está pasando y que se demoraron muchos días en comenzar una investigación» agregó Welsch.
El Lago Argentino es el más grande del país, con una superficie de 1.560 km2, y el tercero más profundo de América, por detrás del San Martín y el Buenos Aires, compartidos por Argentina y Chile. Por la zona, se encuentra el famoso Glaciar Perito Moreno.

Las autoridades de Prefecutra, junto Parques Nacionales apuntaron principalmente contra Hielo y Aventura, en particular con una de sus embarcaciones denominada Alacalufe. Esto se debe a que el 22 de abril, guías de montaña de la zona observaron al barco expulsar hollín de su motor, clara señal del mal estado de este, que incumpliría las normas impuestas para circular por la zona.
Desde entonces, se labró un acta a la embarcación que obligó a la empresa a mantenerla amarrada. Desde ese momento, esta no ha vueto a operar.

La presencia de hidrocarburos en la superficie obstaculiza los intercambios de oxígeno entre el aire y el agua y reduce la penetración de la luz, lo que altera la fotosíntesis, causando un enorme impacto en el ecosistema, no solo acuático, sino de sus alrededores. Como si fuera poco, estos son cancerígenos para el humano, y pueden causar trastornos genéticos.
La zona de Los Glaciares no cuenta con un programa monitoreo, necesario para asegurar el cuidado de los cuerpos de agua, cruciales para nuestro país. Actualmente, la situación está en evaluación. Luego de días de revuelo, no se publicaron más noticias, y parece que la problemática ha sido olvidada.





