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Invasiones biológicas marinas. Nuevo libro

“Muchos de los organismos que habitan el mar, son completamente novedosos para las personas y si no los conoces, no conmueven”, indican Evangelina Schwindt, investigadora independiente del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET) y Alejandro Bortolus, investigador independiente del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET), especialistas en invasiones biológicas desde hace más de veinticinco años. Ambos dirigen además el Grupo de Ecología en Ambientes Costeros (GEAC) y explican que existe un muy amplio panorama de especies exóticas como virus, dinoflagelados, invertebrados, peces, algas marinas y plantas con flores.

Hasta este momento, no existía para Argentina, ningún tipo de compilación que aborde la temática

No nos dedicamos a combatir a todas las especies exóticas. De hecho, una gran parte es nuestra alimentación cotidiana y dependemos en muchos aspectos de ellas. Concentramos nuestros esfuerzos en aquellas que, entendemos, pueden significar una amenaza para el bienestar y la salud humana, impactar la economía, producir una pérdida en la biodiversidad y la calidad de vida de las personas en general. No se trata de combatir todo lo que no es de acá sino todo aquello que puede tener un impacto grave en nuestras vidas”, asegura Schwindt.

La posibilidad de redactar este material, permitió a los científicos comenzar a derribar algunos imaginarios que terminan siendo una barrera a la hora de pensar en estrategias efectivas de conservación del ambiente. “Nos criamos con la idea, que el mundo lo soporta todo y que el mar purifica, recicla y limpia. Esto no es así. Debemos comprender que actualmente nos encontramos en un punto crítico y es una cuestión urgente cambiar el rumbo de nuestras acciones”, afirma Schwindt.

Para los investigadores además de las respuestas que deben dar agencias gubernamentales y no gubernamentales, las instituciones científicas y los organismos de control, algunas conductas individuales de las personas pueden ser parte de la solución. ¿Cuáles? “Quienes pescan, bucean o tienen una pequeña embarcación, deben lavar sus equipos al salir del agua y esos buenos hábitos ayudarán a disminuir considerablemente la dispersión de especies no nativas. La especie conocida como Didymo es un alga que tiene una capacidad de reproducción muy alta y con impactos ambientales importantes. La gente va a pescar y se le pega en las ropas o en el equipo y cuando van a otro lado, la están dispersando. Detrás de las invasiones biológicas siempre hay personas y es por eso que prestar atención a las acciones de cada uno de nosotros es importante”, explica Bortolus.

Una vez que una nueva especie exótica se ha  detectado tempranamente,  debemos trabajar en su posible erradicación y evitar su dispersión. Y aquí, de nuevo, todas las personas pueden ser parte de la solución. «Si alguien observa un organismo que le resulta raro, poco habitual para la región que habita, puede reportarlo y darlo a conocer a los especialistas. Sacar una foto y enviarla por correo electrónico, es una forma para los científicos de tener miles de ayudantes en el campo en todo momento para encontrar una solución a tiempo”, comentan.

Conocé más sobre el libro Especies Exóticas Marino-Costeras