La Hidrovía Paraguay-Paraná, un trazado de río clave para el comercio exterior de Argentina y de varios países de Sudamérica vuelve a estar en el centro del debate. Con más de 3.400 kilómetros navegables, esta vía fluvial transporta alrededor del 80% de las exportaciones agroindustriales argentinas.
Sin embargo, en febrero de 2025, Gobierno argentino decidió anular el proceso de licitación iniciado para concesionar el mantenimiento y dragado de este corredor fluvial. La medida fue tomada debido a que solo una empresa (DEME) presentara una oferta formal, lo que generó sospechas sobre la transparencia del proceso.

Finalmente, en el mes de mayo, se firmó un acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) para auditar el proceso de licitación de la hidrovía, con el objetivo de una regulación con más transparencia. Todo este conflicto generó controversia sobre el impacto ambiental que ocasiona el mantenimiento de la ruta.
La modificación del ecosistema ribereño
Una de las problemáticas que más afecta la biodiversidad proviene del dragado, una práctica necesaria para mantener la profundidad del canal de navegación. Este proceso remueve constantemente sedimentos del lecho del río, lo que altera el equilibrio natural del ecosistema acuático y puede provocar turbidez, erosión de costas, y pérdida de hábitats clave para especies de peces y aves.
“El dragado cambia la morfología del río. Las lagunas que antes funcionaban como refugio de peces durante la bajante hoy están desconectadas. Esto afecta la reproducción de especies nativas y pone en riesgo la biodiversidad”, explica la bióloga fluvial Mariana Pérez, integrante de la Fundación Humedales.
Otro conflicto ambiental proviene del enorme tamaño de las embarcaciones. Con su tránsito en la hidrovía, erosionan las costas e irrumpen los ciclos de pesca, afectando directamente a las poblaciones locales. Pescadores artesanales han denunciado disminución en las capturas debido a la modificación del hábitat de especies como el dorado, el sábalo y el surubí.

La nueva auditoría: ¿Se contempla el impacto ambiental?
“No basta con auditar el proceso licitatorio si no se incluyen cláusulas ambientales firmes. La Hidrovía no puede seguir funcionando bajo una lógica extractivista. Tiene que convertirse en un ejemplo de desarrollo sustentable o terminará siendo un río navegable sin vida””, reafirma Pérez.
Los otros países que administran el corredor son Paraguay, Brasil, Uruguay y Bolivia, y todos comparten la misma incógnita: cómo explotar la Hidrovía sin destruir el equilibrio de uno de los sistemas fluviales más importantes del planeta.
Los expertos ambientalistas proponen algunas alternativas para disminuir el deterioro dele cosistema: dragado selectivo, estudios de impacto acumulativo y monitoreo ambiental continuo como condiciones indispensables para avanzar.





