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La alarmante situación de los glaciares en Río Negro

La Patagonia Argentina es el hogar de más de 300 glaciares, dentro El Campo de Hielo Patagónico Sur, una gran extensión de hielos continentales que comparte nuestro país con Chile. Estos significan una enorme porción del patrimonio natural de la región, y actualmente, enfrentan un serio peligro de retroceso.

En la provincia de Río Negro, más específicamente en la zona cordillerana de El Bolsón, el Departamento Provincial de Aguas (DPA) advirtió sobre la disminución consistente de las masas de hielo del cerro Perito Moreno y el glaciar Hielo Azul, dos reservas fundamentales para el suministro de agua en las localidades aledañas.

Lógicamente, el aumento de las temperaturas a causa de los gases de efecto invernadero son los principales responsables del retroceso de los hielos. En la última década, los glaciares patagónicos han reducido hasta 10 m de espesor en promedio. Con su retracción, cada vez corre menos agua en los caudales de Río Negro, Neuquén y zonas de Cuyo.

Beatriz Modenutti (Inibioma-Conicet) alerta que el derretimiento creó nuevos lagos, como el formado por el Ventisquero Negro cerca de Bariloche en 2018, que alcanzó 70 m de profundidad. Aunque su aparición puede parecer positiva, esos lagos modifican la temperatura, afectando la fauna local: un mínimo grado adicional cambia la reproducción de especies acuáticas.

 “El lago exhibió altos niveles de turbidez debido a una alta concentración de sólidos en suspensión. Los perfiles de luz verticales mostraron que casi toda la columna de agua estaba afótica (sin luz). La concentración de fósforo (P) fue alta y se relacionó positivamente con los sólidos suspendidos totales” explica Modenutti.

En los periodos de 2016-2017 y 2021-2022 se registraron las pérdidas más grandes, producto de las sequías y de las altas temperaturas.

“En las regiones montañosas, el signo más evidente del acelere que tiene el cambio climático, es la pérdida alarmante de glaciares que lleva, a su vez, a la pérdida de un ecosistema particular.» continuó la experta.

El registro y monitoreo de los glaciares está a cargo del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) y el Conicet, pero se encuentra limitado y deficiente debido a la falta de presupuesto. Si bien Argentina cuenta desde 2010 con una Ley de protección de glaciares, la Ley 26.639, las presiones de diferentes empresas que utilizan los recursos naturales de las zonas periglaciales entorpecen el esfuerzo por la recuperación del ecosistema.

Sin embargo, la situación de Río Negro no es una excepción. En 2024, la Organización Meteorológica Mundial registró el mayor desgaste de masa glaciar a nivel global en cinco décadas; el año 2025 fue declarado “Año Internacional de la Conservación de los Glaciares” por la ONU.

¿qué medidas se deben tomar para controlar el retroceso?
  • Mayor inversión y continuidad en el monitoreo glaciológico, fortaleciendo al IANIGLA y campañas de campo.
  • Aplicar de manera rigurosa la Ley de Glaciares, impidiendo actividades extractivas en ambientes vulnerables.
  • Promover la educación y conciencia social, vinculando el cuidado del hielo con el agua y la seguridad alimentaria.
  • Impulsar iniciativas vinculadas a energías renovables, reduciendo la huella de carbono y frenando el calentamiento.

La desaparición de los glaciares significaría un impacto sin precedentes en la vida de miles de personas que habitan regiones donde el agua dulce proviene de las montañas. La combinación de políticas firmes, reservas financieras y compromiso ciudadano puede ser la diferencia.