Conexión Animal

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La ONG que llegó para rescatar a los animales del ex zoológico de Luján.

Después de cinco años de clausura, una misión internacional de emergencia desembarcó en el ex zoológico de Luján para atender, evaluar y reubicar a decenas de animales que quedaron a la deriva tras el cierre del predio en 2020. La operación es liderada por la organización internacional de bienestar animal FOUR PAWS, en coordinación con la Subsecretaría de Ambiente de la Nación y fuerzas de seguridad para garantizar el perímetro.

A fines de octubre de este año, comenzó el operativo. Un equipo internacional de veterinarios y especialistas inició una evaluación exhaustiva de 62 grandes felinos (leones y tigres) y 2 osos pardos, que están recibiendo atención veterinaria allí mismo. sedación controlada, extracciones dentales, cirugías, vacunaciones, desparasitaciones y medidas para mitigar el estrés por hacinamiento.

FOUR PAWS informó que la evaluación de los animales se extendería durante varias semanas y que su misión incluye buscar destinos definitivos en santuarios adecuados una vez que los animales se encuentren estables.

“Lo primero que tuvimos que hacer es reforzar la seguridad para poder empezar a evaluar a los animales. Fue un milagro que durante este tiempo no se haya escapado ningún felino”, dijo Luciana D’Abramo, coordinadora argentina del equipo.

¿Qué sucedió con el zoológico de Luján?

La inauguración del Zoológico de Luján tuvo lugar en noviembre de 1994. Con el paso del tiempo, fue foco de denuncias por manejo inadecuado, interacción pública con grandes felinos y condiciones de encierro cuestionadas por organizaciones animalistas.

En septiembre de 2020, el parque fue clausurado por la autoridad ambiental nacional por no cumplir la normativa (Ley 12.238 y normas de bienestar) y, pese a la prohibición de apertura, quedaron adentro cientos de animales, que continuaron siendo alimentados de manera irregular por ex empleados y donaciones. Se estima que, tras la clausura, llegaron a permanecer en el predio aproximadamente 400 animales, de los cuales alrededor de 130 eran grandes felinos; desde entonces se registraron numerosas muertes por vejez, enfermedad y condiciones deficientes.

En julio de este año, FOUR PAWS firmó un acuerdo con autoridades argentinas que habilitó la toma de responsabilidad técnica sobre el grupo de felinos y osos y dejó definida una hoja de ruta: evaluación veterinaria, intervenciones de urgencia y búsqueda de santuarios o centros especializados que acepten la reubicación. En muchos casos, por la falta de santuarios de grandes felinos con protocolos adecuados en la región, la alternativa será trasladarlos a aliados internacionales.

Sin embargo, la operación enfrenta varios obstáculos: trámites judiciales en curso contra los propietarios del ex zoo (causas por maltrato y por incumplimientos), requisitos sanitarios y permisos de exportación para animales que eventualmente deban viajar a santuarios en otros países. Esto se suma a la complejidad de trasladar ejemplares que llevan años en cautiverio y pueden necesitar contención y cuidados por largo tiempo.

A su vez hay debates éticos sobre cuándo corresponde reubicar a un ejemplar anciano y críado por humanos. Claro está que la solución no pasa solo por rescates puntuales: hace falta regulación, santuarios locales y políticas públicas sostenibles.

El próximo paso

La prioridad inmediata es la evaluación integral y las intervenciones médicas urgentes, seguir con la estabilización y luego ejecutar traslados por tandas a santuarios o centros de rescate que cumplan requisitos de bienestar. La organización ha comentado que permanecerá en el país hasta que el último felino y los osos sean reubicados de manera segura.