Estamos en 2024, y no es noticia que el calentamiento global es uno de los principales, sino el principal, problema que afronta el planeta Tierra. Las anomalías climáticas son cada vez más frecuentes, y el dióxido de carbono abunda en las grandes ciudades, perjudicando la calidad del aire en el que vivimos.
Dentro de las industrias que más Co2 emite, se encuentra la de la aviación. El medio de transporte aéreo es un enorme emisor de carbono; larga aproximadamente 192 gramos de CO2 por kilómetro y pasajero. Teniendo en cuenta la cantidad de aviones y los trayectos (a veces son de una punta del mundo a otra), es un número que, de no bajarse, puede significar un grave problema para la sociedad.
Pero todo esto refiere a las líneas aerocomerciales, con aviones que llevan una inmensa cantidad de pasajeros. Más arriba en la escala de contaminación, se encuentran los aviones ejecutivos, más conocidos como los jets privados. Estos pueden llegar a producir 14 veces más que un avión convencional. Según la ONG Transport and Enviroment (T&C) un vuelo ejecutivo genera casi ocho toneladas de Co2 por hora.
Lógicamente, este es un problema causado casi en exclusiva por las celebridades, políticos y ejecutivos alrededor del planeta. Segpun estudios, el 50% de las emisiones relacionadas con la aviación provienen del 1% de personas más ricas.
Reciente polémica con el CEO de Starbucks
Brian Niccol, el director ejecutivo de la reconocida cadena de cafetería Starbucks, fue noticia en la comunidad ambientalista, ya que la empresa le puso un jet privado a disposición, para trasladarse desde su residencia en California, hasta sus oficinas en Seattle, concluyendo un trayecto de 1600 kilómetros para ir al trabajo.

Esto resulta en una enorme paradoja, conveniendo las políticas de reducción de plásticos que Starbucks lleva a cabo; el año pasado celebró la reducción en un 20% de su uso de plásticos.
Por su parte, Greenpeace publicó una petición en sus redes, para prohibir el uso de aviones individuales. «Mientras a la mayoría de nosotros se nos alienta a elegir la bicicleta o el transporte público para ir al trabajo, estos tipos se toman un jet privado para ir a trabajar. Inaceptable» escribió la famosa ONG.
Por supuesto, los aviones privados no conforman la mayor parte de la problemática. Los millones de autos que funcionan cada día siguen siendo los principales generadores de carbono. Pero la crítica está en el reducido número de gente que provoca las emisiones por uso de sus jets individuales. La desigualdad económica también afecta en gran parte al deterioro ambiental.

En conclusión; el selecto grupo de personas que utiliza estos medios de transporte debería portar la compensación de carbono como estandárte. Fundamentalmente, aportar sus recursos para la reducción de las emisiones, que bastante apretada están dejando la agenda del cambo climático.





