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Murió Kshamenk, la orca que vivía en cautiverio en Mundo Marino

En la mañana del domingo, el parque oceanario Mundo Marino, ubicado en San Clemente del Tuyú, confirmó el fallecimiento de Kshamenk, la orca macho que había vivido más de 33 años en cautiverio tras ser rescatado de un varamiento en la costa bonaerense en 1992.

El animal murió a causa de un paro cardiorrespiratorio, rodeado por su equipo veterinario y cuidadores, según informaron en las redes sociales del parque.

«Le hemos dado todo nuestro amor hasta lo último y tenemos la certeza de que lo que nos enseñó es un legado para la conservación de la fauna marina por la que seguiremos trabajando. TE AMAMOS POR SIEMPRE, KSHAMENK» expresaba el comunicado.

Kshamenk fue hallado en febrero de 1992, varado en la Bahía de Samborombón, Provincia de Buenos Aires, apenas una cría, sin miembros de su grupo familiar. Las autoridades y expertos concluyeron que no tenía posibilidades de sobrevivir en libertad, por lo que fue trasladado a las instalaciones de Mundo Marino para recibir atención.

Una vida en cautiverio.

Kshamenk vivió en una estrecha piscina de concreto cuya longitud apenas duplicaba la de su propio cuerpo, una situación que activistas describieron como síntoma de sufrimiento, tanto psicológico y físico. Las orcas en libertad nadan decenas de kilómetros por día, inmersas en complejas estructuras sociales; en cautiverio, ese comportamiento natural queda reducido a círculos dentro de espacios reducidos.

Tras la muerte de su compañera Belén en 2000, organizaciones de defensa animal y activistas llevaron a cabo una campaña de boicot al parque, protestando por las crueles condiciones en la que vivía el animal, manifestaciones que siguen en vigencia hoy en día.

Belén vivió, aproximadamente, 12 años, mientras que Kshamenk tenía una edad estimada de 37 años. Teniendo en cuenta que la expectativa de vida de una orca en estado de libertad se alarga desde los 50 hasta los 90 años, estos casos exhiben con claridad el deterioro de la calidad de vida de estos animales explotados para exhibición.

Otros casos en el mundo.

A nivel internacional, otras orcas emblemáticas han pasado años en cautiverio, con consecuencias fatales. El caso de Lolita, capturada en 1970 en el estrecho de Puget, Estados Unidos, fue durante una de las operaciones de captura de orcas más agresivas jamás registradas, en las que varios ejemplares murieron y otros fueron separados definitivamente de sus familias. Fue trasladada al Miami Seaquarium, donde pasó más de cinco décadas en cautiverio, hasta su fallecimiento en 2023. EL tanque donde vivía es considerado como uno de los más pequeños donde vivió una orca en cautiverio, y vivió en plena soledad durante, prácticamente, toda su vida.

En el mismo acuario estadounidense, también vivió Hugo, una orca macho, que tampoco contó con mejores condiciones de vida. Registros históricos y testimonios de entrenadores señalan que el animal mostraba conductas repetitivas, signos de estrés crónico y episodios de agresividad. En 1980, Hugo murió tras golpearse con fuerza contra el fondo del tanque durante un episodio de agitación que demostraba estrés. Tenía apenas unos 14 años, y marcó un precedente que generó el cuestionamiento social con respecto a los animales en cautiverio.

En Argentina, la organización Derechos Animales Marinos (DAM) y otras agrupaciones presentaron proyectos de ley ante el Congreso Nacional para prohibir espectáculos con cetáceos y fomentar la creación de santuarios marinos donde animales como Kshamenk pudieran vivir en condiciones más acordes con sus necesidades biológicas. Lamentablemente, ningún proyecto se concretó, y la vida del animal terminó en cautiverio.

Kshamenk vivió décadas en un ambiente que no puede, bajo ningún criterio científico, reproducir las condiciones mínimas que una orca necesita para su bienestar físico y mental.” explicaba María Laura Estrada, bióloga marina y cofundadora de DAM.

Drante más de tres décadas, la orca argentina vivió confinada a un espacio ínfimo que a su vez fue el mayor obstáculo para su desarrollo natural. Privada de vínculos sociales, fundamentales para este animal, y de la posibilidad de desarrollar conductas esenciales para su especie. Kshamenk no es un caso aislado, sino parte de un sistema que durante años naturalizó el cautiverio como espectáculo.