Pisando las fiestas de año nuevo, el Área Metropolitana de Buenos Aires se encuentra ahogado por una intensa ola de calor, marcando temperaturas récord del 2025. La alerta amarilla emitida por el Servicio Meteorológico Nacional indica un pico de 38° C, con sensación térmica de 40° C en algunas regiones. La mínima nocturna se mantendrá en 22°.
Lógicamente, este fenómeno no es un hecho aislado ni una casualidad: Se encuentra dentro de un contexto climático global que, según científicos internacionales, ubica al 2025 entre los tres años más cálidos registrados en la historia moderna.
Según indicadores, el promedio de temperatura global de los últimos tres años aumentó 1,5 °C con respecto a niveles preindustriales, agravando las anomalías climáticas, como las olas de calor, incendios y otros desastres.
¿Por qué atravesamos ahora esta ola?
Esta situación es producto de diferentes factores. En primer lugar, un anticiclón (una región de alta presión atmosférica que se forma cuando el aire frío y denso desciende hacia la superficie de la Tierra) en el Océano Atlántico Sur ha favorecido la entrada de aire cálido hacia el norte y centro del país.

Sin embargo, la razón más profunda es concretamente humana, y se trata del fenómeno del que cada vez se habla más y más: el cambio climático. Los gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera, producidos por la quema de combustibles fósiles, la deforestación y demás actividades humanas, causa el incremento gradual de las temperaturas en cada rincón del planeta.
En Buenos Aires, este se encuentra lejos de ser el primer diciembre con exhaustivo calor. El más reciente fue el caso del verano 2023-2024, cuando una ola de calor se extendió por 23 días consecutivos, afectando a más de 80 localidades y creando un alto deterioro de la calidad de vida en la región.
El verano en Argentina coincide con una temporada alta de movilidad urbana; preparación de las fiestas, viajes, trabajo, turismo, y otras causas que generan que la demanda de servicios para atenuar el calor se saturen, como el caso de los aires acondicionados y ventiladores, causando apagones que ya son una lamentable costumbre en el conurbano.

Medidas de prevención y recomendaciones para la población.
Las autoridades sanitarias y meteorológicas han difundido una serie de recomendaciones concretas para reducir riesgos de salud, como golpes de calor o agotamiento físico.
- Hidratación permanente: beber agua varias veces al día, incluso sin sentir sed.
- Evitar la exposición solar directa entre las 10:00 y las 16:00, cuando la radiación es más intensa.
- Usar ropa ligera, de colores claros y protectores como sombreros o gorras.
- Reducir actividades físicas intensas al aire libre y optar por espacios ventilados o climatizados.
- Priorizar alimentos frescos y abundantes en agua, como frutas y verduras, y evitar comidas copiosas que aumentan la temperatura corporal.
El calor extremo hace tiempo que dejó de ser una “anomalía climática”, y se convirtió en una consecuencia previsible de decisiones económicas y políticas. ¿Cuánto más deberá soportar la sociedad antes de que la responsabilidad climática recaiga sobre los responsables de la industria?





